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¿Qué es el dolor?

¿Qué es el dolor?

La mayoría de las personas que acuden a un osteópata o fisioterapeuta lo hacen porque sienten algún tipo de dolor o molestia. Sentir dolor físico o emocional es común para la mayoría de nosotros. Entender este dolor y cómo enfrentarse a él puede ayudarnos a afrontarlo.

El dolor es más que una sensación.

El sistema del dolor está diseñado para proteger al cuerpo de cualquier daño, por lo que es tanto una advertencia como un sistema de protección. Inicialmente, el dolor es una señal que le ayuda a evitar cualquier lesión. Por lo tanto, puedes sentir dolor antes de que se produzca un daño en los tejidos. Una vez que se ha producido un daño, el sistema del dolor ayuda a prevenir cualquier otro daño y le hace tomar conciencia para proteger la zona.

Aparte del dolor descrito anteriormente, el dolor también puede ser causado por acontecimientos emocionales como la pena, el arrepentimiento, la pérdida o la angustia. El estrés emocional no suele tomarse tan en serio, pero puede ser muy intenso y manifestarse como dolor físico y causar malestar y sufrimiento.

Debido al origen multifactorial del dolor, cada persona que lo sufre debe ser considerada como un todo.

¿Por qué es tan difícil entender el dolor?

El dolor es una sensación totalmente subjetiva. Lo que a una persona no le parece nada puede ser insoportable para otras. Así que no podemos juzgar el nivel de dolor de alguien basándonos en nuestras propias experiencias.

El dolor siempre proviene del cerebro.

Cuando se produce un accidente, el tejido lesionado envía un estímulo de dolor al cerebro a través de los nervios. Este estímulo se procesa en el cerebro y la sensación de dolor se devuelve a la zona correspondiente. La forma en que el cerebro interpreta esta señal difiere en cada individuo y puede ser más o menos grave según las experiencias previas y el estado de ánimo.

El importante papel del cerebro en la percepción del dolor

Cuando se produce un accidente durante una actividad o un periodo de estrés, es posible que el dolor no se perciba hasta que el cuerpo se haya calmado y los niveles de adrenalina hayan disminuido. Simplemente, el estímulo del dolor se sobrescribe por algo que parece más importante en ese momento. Por lo tanto, algún tipo de distracción suele ser una buena técnica para apartar la mente del dolor, a menos que provoque más daño.

Otra área bien investigada es el efecto placebo. Los estudios han demostrado que si los pacientes reciben pastillas de azúcar en lugar de analgésicos, se puede observar un efecto de reducción del dolor sólo porque el individuo piensa que se siente mejor.

Esto pone en duda la eficacia de algunas intervenciones médicas modernas.